miércoles, 2 de diciembre de 2015

Thinglink

Hace dos meses y medio que comenzó el Máster de Formación del Profesorado y desde entonces mi visión sobre cómo es la docencia y cómo me la imaginaba ha cambiado considerablemente, pues empecé sin saber muy bien qué estaba pasando con la educación en los centros educativos y con conocimientos mínimos sobre términos como el currículo, competencias, trabajo por proyectos, OCD, revalidas, etc.

Para que os hagáis una idea de lo que pensaba hace escasos dos meses:



 Echando la vista hacia atrás, me doy cuenta de que con el primer Thinglink reflejamos todo aquello que nos gustaría que formase parte del sistema educativo o que por lo menos se tuviera en cuenta. No íbamos mal desencaminadas con los conceptos que consideramos básicos en una educación tales como; respeto, autonomía, tolerancia o inclusión. Y tampoco con todo aquello que envuelve o forma parte de los centros educativos como; infraestructuras, vocación docente, competencias artísticas o relación entre familias-centro educativo-docente. El problema viene cuando nos damos cuenta de que la realidad, tristemente, es otra; el docente camina a contra corriente, luchando con todo aquello que influye negativamente en su trabajo y huyendo de todo aquello que se lo impide llevar a cabo.




Lo que nos hemos encontrado es, que para empezar, no tenemos una estabilidad legislativa y que se intenta mercantilizar la educación, por no mencionar los recortes en humanidades y las artes. Ha sido una decepción darme cuenta de que había idealizado algo tan básico como la educación, algo que tiene que estar al abasto de todos y que nos tiene que formar como individuos. Lo peor de todo ha sido tomar consciencia de cómo se está desprestigiando cada vez más el papel del profesor y de lo difícil que es hoy en día ejercer la profesión.

El docente tiene que educar en competencias a los alumnos, sin dejar de lado el currículo, teniendo un ratio de treinta alumnos por aula, con clases de cincuenta minutos y evaluar. Evidentemente todo esto a la vez es imposible y está claro que las personas que cambian y proponen cambios ni tienen ni idea de qué pasa dentro de un aula de secundaria. Nos tenemos que centrar en enseñar a aprender, aprender haciendo, aprender a aprender, pero no podemos dejar de lado los exámenes, las reválidas y la selectividad. Tiene lógica todo esto?

Me entristece mucho ver cómo está el panorama en la educación, lo único que espero es que todo esto mejore favoreciendo tanto a los alumnos como a los profesores. Debo reconocer que a raíz de saber todo lo que rodea hoy en día al sistema educativo, tengo más ganas de ejercer y poder contribuir con mi granito de arena y, supongo, que también con mi ingenuidad de profesora novel, al fin y al cabo la esperanza es lo último que se pierde.