miércoles, 25 de noviembre de 2015

Twitter e Instagram

Antes de empezar la asignatura de Processos i Contextos Educatius no era usuaria de Twitter ni de Instagram. Nunca he sentido devoción por las nuevas tecnología, puede que por ignorancia o bien porque considero que éstas están perjudicando gravemente las relaciones humanas. Pero a raíz de esta asignatura no me ha quedado otra opción que abrirme un perfil en ambas redes sociales y empezar a conocerlas de primera mano.

Empezaré explicando mi experiencia con Twitter. Hace un mes y medio no tenía ni idea de cómo funcionaba esta red social, ahora no es que sea una experta pero por lo menos la sé manejar. La he encontrado útil para seguir a personas del ámbito de la educación, la psicología, etc que nos pueden ser útiles tanto para el máster como para la vida en general, pero tampoco es algo que me apasione. Encuentro que es demasiado trabajo estar al corriente de todo lo que twittean aquellos a los que seguimos; en mi opinión, creo que es mejor seguir a pocas personas, entidades, etc y así poder estar al corriente de lo que publican.

En cuanto a Instagram, tampoco tenía un perfil abierto y por lo tanto tampoco sabía nada sobre su funcionamiento. La forma que tiene la aplicación es cómoda y no se necesita invertir mucho tiempo para llevar la cuenta al día; subir fotos, comentar e indicar si te gusta lo que suben los demás o no. Es una herramienta divertida con la que puedes seguir la vida de los demás (ya sean amigos, famosos, familiares, etc) a modo de galería fotográfica. No la encuentro tan profesional como Twitter en relación a esta asignatura sino más bien como un hobby.




Tal y como se muestra en el vídeo que hay sobre estas lineas, me guste o no, voy a tener que empezar a acostumbrarme al uso de las nuevas tecnologías, pues en ellas está nuestro futuro tanto laboral como personal. Hay miles y miles de trabajos que han surgido a raíz de la aparición de las mismas y otros tantos que han desaparecido por la misma causa. Quizás dentro de diez años ya no existan las escuelas y sea todo vía on-line...Quién sabe?

Nunca se me ha dado bien adaptarme a los cambios y todo esto de las redes sociales me desborda, lo bueno es que puedo escoger formar parte de ellas o no y de momento prefiero mantenerme al margen. No lo tengo todavía muy claro, pero existe una alta posibilidad de que cierre mis perfiles después de esta asignatura. Ya veremos a ver qué pasa.


Una foto publicada por Silvia Mezquida Arias (@silviamezquida) el

martes, 10 de noviembre de 2015

Competencias básicas y metodología

En entradas anteriores hemos tratado los temas de las competencias y el currículo y las competencias y el aprendizaje cooperativo. Con esta nueva entrada no nos alejamos de las competencias sino que nos adentramos en el mundo de las diferentes metodologías a usar en el aprendizaje/enseñanza de las competencias y en lo que ello conlleva.


La metodología a llevar a cabo dentro del aula vendrá determinada por el sistema en que esté estructurada la clase, es decir, hay que tener en cuenta si estamos trabajando con materias (clase magistral) o por áreas. Si queremos introducir las competencias básicas dentro del aula tendremos que cambiar la metodología ya que esto implica, en gran medida, trabajar por proyectos, trabajar incorporando las TIC en el aula, poniendo en marcha el trabajo cooperativo o el aprendiza basado en problemas.

Tal y como explican Zabala y Arnau en su libro 11 Ideas Claves. Cómo aprender y enseñar competencias (2009), una de las claves de la metodología está en;
"Una forma de enseñar en la que el alumno, en todas las áreas de enseñanza, deba superar los conflictos personales y grupales para ir conformando unos comportamientos acordes con las competencias actitudinales deseadas"

No hay una línea fija a seguir en lo que ha método de enseñanza de las competencias se refiere, pero lo que sí tenemos son una serie de características que sí deben tener los diferentes componentes de la práctica educativa. Estos rasgos característicos son; una forma de agruparlas y articularlas en secuencias de actividades, unas relaciones y situaciones comunicativas que permiten identificar unos papeles concretos del profesorado y del alumnado, unas formas de agrupamiento u organización social de la clase, una manera de distribuir el espacio y el tiempo, un sistema de organización de contenidos, un uso de los libros curriculares y un procedimiento para la evaluación.  




En el vídeo que tenemos justo encima de estas líneas lo que se nos explica es justo lo que se está comentando en esta entrada y es que no hay una metodología única a seguir si queremos enseñar por competencias, todo dependerá de la materia o el área que demos y también de la edad de los alumnos. Si trabajáramos por áreas en la enseñanza secundaria obligatoria podríamos unir matemáticas y música o historia de España e inglés, por ejemplo. Esto nos llevaría a plantear una metodología basada en proyectos y en trabajo cooperativo.

Una foto publicada por Silvia Mezquida Arias (@silviamezquida) el

 Resumiendo; no hay una metodología única para introducir las competencias básicas en el aula sino que todas aportan algo positivo a este nuevo enfoque de la enseñanza. A tener también muy en cuenta es la motivación del docente, pues es un factor clave, así como el espacio del aula y el currículo (no debemos olvidar tenerlo en cuenta!).

Caminemos juntos hacía este nuevo y difícil camino de la enseñanza.

martes, 3 de noviembre de 2015

La evaluación

Vivimos en una sociedad en la que si no somos evaluados con una nota numérica parece que no sirve de nada y con ello hago alusión a pruebas como la selectividad o PISA. Nos dedicamos a memorizar un tema del libro de texto o bien aquello que nos haya dictado el profesor a modo de explicación con la única finalidad de obtener un buen resultado. Mi pregunta es; en qué momento se dejó de aprender para ir en busca de un 10? Ahora parece que lo único que importa es el resultado, independientemente, de los conocimientos que se obtengan o no.





Estamos viviendo un cambio en la metodología, se está intentando enseñar a través de competencias, tal y como ya traté en la entrada anterior, pero sin embargo la forma de evaluar sigue siendo la misma. Si queremos que los alumnos sean capaces de desarrollar aptitudes críticas, capaces de llevar adelante un debate entre compañeros, aprendiendo unos de otros y respetando diversidad de opiniones, también sería importante que el docente evaluara esos procedimientos. Comparto la opinión de Zabala de que hay que evaluar las tres variables básicas que intervienen en el proceso de enseñanza que son; las actividades que promueve el profesorado, las experiencias que realizan los alumnos y los contenidos de aprendizaje.




Siguiendo con esta postura, recalcar también la importancia de que los alumnos realicen una autoevaluación (tanto individual como grupal) para poder ver en qué puntos del aprendizaje por competencia tienen más o menos dificultades y aprender de aquello que no se ha efectuado correctamente, es decir, usar el error como motor a través de qué se trabaja bien y qué se trabaja mal. Todo esto nos lo explica muy bien José Luis Castillo en sus vídeos sobre evaluación y también recalca el llevar a cabo una evaluación de procesos, orientadora, personalizada, participativa y distinta de la calificación. Sí conseguimos esto habremos cambiado la forma de evaluar, estará más unida al proceso de aprendizaje.








Una foto publicada por Silvia Mezquida Arias (@silviamezquida) el

Cambiar el modelo de evaluación en los centros educativos y que se fomente el aprender antes que la obtención de una calificación cuantitativa está muy bien, pero creo que antes de dar ese paso se tendrían que eliminar exámenes como el de PISA y que el acceso a la universidad fuese basado en las competencias. Puesto que esto no va a pasar, seguiremos creyendo en esta utopía de la evaluación, pues aunque nos resulte lamentable sigue predominando el no saber nada salvo aquello que el profesor y el libro dicen. Interesante verdad?

Os animo a la reflexión!